Disculpen, soy bolivariano!

Abril 22, 2008 - One Response

Melissa Patiño

El caso de Melissa Patiño, ha tenido una calada nacional, por la presunta injusticia que se esta cometiendo. Melissa Patiño ha sido compañera mía, en algunas clases en la escuela de administración de la Universidad San Marcos, y en ningún momento pude rescatar de ella, algún indicio de revolucionaria, radical o protestante. En suma nunca encontré un rasgo que la identificara como terrorista, sin embargo eso no dice ni demuestra nada, ya que existen personas que sin aparentar ser algo lo son, entonces con esto mi argumento quedaría totalmente escupido. Sin embargo el caso de Melissa Patiño, ha tomado cierto inclinación hacia lo absurdo. Veamos por qué:

Esta señorita viajó a Ecuador con el fin de participar en el Segundo Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB). Según se dice, viajó en reemplazo de un amigo (Luis Enrique Amaya), que le ofreció la oportunidad de viajar de corresponsal con todos los gastos pagados a este congreso. Se dice que la señorita Patiño es una poeta,  que pertenecía a un grupo cultural llamado “Círculo del Sur” y que trabajaba en la radio Stereo Villa 101.7. Y debido a estos contactos se le dio la oportunidad de ,en reemplazo de un compañero, viajar a Quito. Lo hizo y según una entrevista en el blog el útero de marita ella utilizó este viaje como pretexto para conocer la movida cultural y establecer algunos contactos con algunos artistas locales. De regreso al Perú, fue detenida por la policía peruana, esposada, fotografiada y exhibida en la prensa como una de las terroristas que estuvieron en una reunión en Quito, donde se tramó cómo sabotear las cumbres de jefes de Estado que está preparando el Perú. Cosa interesante. Pero qué de cierto tiene esto. Es decir, estamos vulnerando un principio fundamental del derecho. Como es posible que sin tener ninguna prueba que corrobore la explícita conformación de Patiño en este sabotaje, se la tenga cautiva en un régimen de por sí estricto hasta el tuétano. Yo, no la defiendo. Defiendo lo que considero justo, y en este caso, la policía y el ministerio del interior, están haciendo algo totalmente injusto teniendo cautiva 2 meses a alguien sin demostrar nada.

Nuevamente esta cártera, presidida por un animal de 7 vidas, demuestra su ineficiencia en ajustar la verdad a la realidad, sintiendo el clamor de injusticia en las ventanas que resguarda de pura necedad e incompetencia. Si se demuestra la relación directa entre la señorita Patiño y esta organización, que se la juzgue, así de simple. Y si no es así, que esta gente que tenga un poco de sangre en la cara y dé un paso al costado, que las vidas se le acaban.

Entendemos la esquizofrenia que deben tener algunos efectivos de la inteligencia policial con respecto a la oleada terrorista que aplastó nuestras conciencias en los años 80, pero de ahí a vulnerar los derechos de una persona, lo considero una pachotada. “Disculpen, soy bolivariano” y qué, ¿eso me convierte en terrorista? Recordemos a estas mefíticas personas que la acusan, que en el Perú, así como en cualquier país democrático, existe la idea de libertad de pensamiento. Es decir, yo puedo simpatizar con el socialismo y eso no me convierte en terrorista. Terrorista es aquel que imparte ideas y/o acciones a través del terror utilizando la violencia premeditada. A mí de verdad me causa “terror” el hecho de que a alguien puedan acusarle de algo sin algún argumento razonable al puro estilo fujimontesinesco.

TV PERÚ

Marzo 24, 2008 - One Response

La labor de la prensa no se limita al pasivo rol de informar desde la imparcialidad del contenido subyacente. En el mismo nivel, y a caso en otro espacio, está la ingrata tarea de adoptar una postura ante una determinada situación. Como en el periodismo el valor fundamental es el escepticismo, debemos recalcar que si hubo la mefítica y purulenta  prensa que compró su calidad de intermediario entre la mentira y el pueblo en los tiempos fujimontesinistas, también es posible-por no afirmar que existe- que habiten, hoy en día, tales subterfugios. Muchas veces el campo de la política hedionda invade los terrenos más borrascosos que pueden generar de antemano una reacción inmediata de parte de los opositores. Ahora mismo si cada uno agarra su control remoto, prende la tv y sintoniza el canal 7, canal del estado, no del gobierno y menos del Apra (vale la pena la aclaración), se dará de bruces comprobando que la idea de canal del estado está al servicio del Apra, que no es el pueblo, pero que sí representa al oficialismo. Si no es alguna conmemoración es una inauguración, si no es una celebración es una aparición del Presidente, y si no es una edulcoración es la mentira tras mentira que se niega a desaparecer a través del tiempo, a pesar que se vive en una democracia y no en un gobierno dictatorial. La gente de peso, es decir mayor, que tiene años viviendo y viendo pasar gobierno corrupto tras gobierno corrupto, afirman lo que sería una suerte de aforismo moderno: Cambian las formas mas en el fondo es la misma inmundicia.

Las personas que tienen en su deber buscar la forma de cambiar las cosas y “transmitir” opiniones, que no son inapelables, sino todo lo contrario, estamos en el deber de denunciar y reaccionar enérgicamente contra el uso y abuso asolapado del canal del estado, recordemos que no estamos en Venezuela y que el que ahora gobierna genera tanta desconfianza como rabia.

Conversación en la Catedral (acerca del Voto Facultativo)

Marzo 18, 2008 - One Response

Empecemos esta conversación a cerca del tema de fondo: El voto facultativo. En la escena se presentan William Ríos y Bernardino Portocarrero (de cariño Beno), amigos de la universidad que se citan después de 1 año de arduo trabajo y distanciamiento, en el hueco (nuestra catedral) dónde alegraban las noches febriles a la salida de la universidad, sólo que ahora están en horas de la tarde, y aunque la presencia de las omnipotentes chelas no han desaparecido, estas van solicitadas de a dos mientras una fuente de cebiche mixto adorna la rojiza mesa dónde están sentados.

- ¿Sabías que Ricardo anotó un gol y le validaron por dos?… Es decir, tuvo mellizos.- sugirió William

- Me enteré de que iba a tener un hijo, pero no de que fueran dos. Trabajo doble para el tronado- contestó Beno.

- Es trabajo duro para el tronado, pero debe encontrarse feliz de tener dos calatos. Por lo demás, Ricardo está bien colocado donde trabaja, seguro que le irá bien.

- Aunque eso no le asegura una buena capacidad adquisitiva, tu sabes de eso, la inflación está que se asoma de a pocos y se siente más en los sectores populares- la conversación se ponía un poco tensa ya que ahora se hablaba de la insufrible situación del Perú. – la gente comienza a evocar las épocas de las cifras inflacionarias desproporcionadas del primer gobierno de Alan. ¿A ti como te viene eso?- Beno tiró la pelota en la otra cancha.

- Como  a todos pues, se siente la subida del pollo, del pan. Al menos mi viejita está que sufre con eso. Pero la culpa la tienen los que votaron por el caballo loco. Quién se hubiera imaginado de que vuelva a ser presidente después de desastroso gobierno- apuntó coléricamente William, tratando de seguir el tema- Aunque la situación externa (des)favorezca esos cambios hay algo de responsabilidad del gobierno, o no?- y dejó caer el vaso de cerveza en la mesa, con un aire de desafío.

Mientras tanto Beno cavilaba sobre todo esto de las votaciones. ¿Era necesario de que todos voten? ¿Hubiera sido abismalmente mejor otro gobernante? ¿El voto obligatorio no era una forma de exigir que vote a alguien que no sabe los subterfugios electorales favoreciendo a uno o a otro?

-Sí de todas maneras Willy. Oye, en esto del tema electoral, como sabrás trabajo para El Correo  y me interesaría saber tu opinión acerca del voto popular, o sea, como tú lo has expresado. Cómo así Alan llegó nuevamente al poder, después del desastre de primer gobierno- Beno siguió el hilo de la conversación.

-Es increíble pero así estamos pues, a pesar de que la situación no está tan mal con Alan, hay cosas que huelen mal, como el respaldo a personajes cuestionables como la congresista Benites, el ministro Alva Castro, y así cosas que evidencian posibles fraudes y componendas- dijo William.

- Y ahora que se debate el tema de si el voto debe ser opcional o no. Tú crees que deberían votar los que quieren votar o deberían votar todos obligatoriamente- preguntó Beno esperando la opinión de William.

-Yo pienso que deberían votar los que quieren votar, como en Estados Unidos. Por qué la obligación como si fuéramos unos niños a quién hay que decirles las cosas- asintió William

-¿Tú votarías si fuera así?--Si tuviese tiempo y estuviese al tanto, claro que lo haría, pero si no para qué--¿No crees que sería el pretexto ideal para que la gente se aleje de la política y deje hacer que los políticos hagan lo que les viene en gana con nosotros?-

- Seguro, pero si no es así ocurre lo que tenemos ahora, el mal menor y todo ese embrollo de la democracia- William respondió un poco dolido en su argumento.

- El mal menor es problema de la poca cultura electoral de la población, recuerda que son 25 años consecutivos que llevamos votando, y hemos pasado por elecciones desde Belaunde, Alan, Fujimori, Toledo y nuevamente Alan. ¿No crees que la gente aprenda de sus errores?-

- Bueno, sí quizá, pero a mi parecer a través del voto facultativo la gente estaría dispuesta a votar solo si está segura de a quien apoyar-

-Salió con rima eso- Beno estalló en risas

-Jaja, pero es la verdad pues- señaló William

- Cosas del Orinoco- y siguieron las cervezas sobre la mesa.

Así se presenta la disyuntiva entre instaurar el voto facultativo o seguir el curso del sistema electoral con el voto obligatorio. Preguntémonos, en primer lugar, cuáles son las motivaciones o pulsiones que dan origen a estas controversias. ¿Por qué instaurar el voto facultativo? ¿Qué dio origen a este debate? Voces muy serias apoyan esta iniciativa aduciendo que no se puede defender un sistema electoral en el que tenga que llevarse a la gente de las orejas a votar. Habríamos que preguntarnos ¿Y por qué no? Hay cosas que la gente desistiría de hacer si es que no fueran por obligación, y no necesariamente, esto es lo mejor.

El Perú por cuántos gobiernos democráticos ha pasado (25 años como sostiene Beno) es sensiblemente proclive a desmoronarse con medidas tan desatinadas como ésta. Nuestra realidad –como la de muchos países subdesarrollados- es que tenemos una ciudadanía por construir. El argumento de William es sin duda, el más manido para justificar la implantación del voto facultativo, pero abordemos el tema bajo el análisis de las consecuencias, y posteriormente de las mefíticas causas. Una consecuencia inevitable en nuestra endeble democracia sería la baja participación, puesto que nuestra realidad es distinta a la de otros países en la que se aplica este sistema. Somos un país en construcción democrática donde el voto consciente tiene que ser respaldado por un sistema que obligue (aunque suene feo) a sus ciudadanos a votar, por lo menos hasta que el voto ciudadano sea lo suficiente maduro y el país se vea constituido como una unidad donde lo común predomine a las disimilitudes, arraigados en la onírica integración nacional. “El voto facultativo facilitaría el desenganche masivo del quehacer político. El ciudadano, que ya ahora se siente distante de la corroída escena oficial, quedaría habilitado para no sentir responsabilidad alguna por lo que en ella ocurra. “Ni siquiera los elegimos”, sería el argumento.”

¿Y cuáles serían las hediondas causas de esta propuesta? Entendemos que esta idea pueda simpatizar con los políticos de turno, ya que una baja del nivel de participación, devendría en un minúsculo grupo al cual hacer propaganda. Los políticos acudirían a los amigotes y compadres, para el voto que los perpetraría en el poder. “En pocas palabras costaría menos ser congresista”. Ideas igual de tronadas (como el amigo Ricardo) hacen que el país debata en temas intrascendentes que esconden, tras su sencillez y eufemismo, un lúgubre interés purulento por acechar un sistema que poco tiene de maduro y a un país que mal le vendría optar por educarse o no.

¿Estados soberanos?

Marzo 6, 2008 - Leave a Response

Algunos se preguntarán qué diantres tiene que ver Chávez en el conflicto colombo-ecuatoriano. Pues mucho. Para saber de muchos, Venezuela es más que un aliado político de Ecuador en la región: es su hermano mayor. Como se decía, es muy manoseado que Chávez haya financiado la carrera electoral de Correa, así como de Morales y Ollanta (el último sin éxito), y por eso que se sienta en el derecho de injerir en un tema tan delicado como la violación de territorio ecuatoriano por tropas colombianas. Agreguemos que Hugo Chávez, que no entiende razones y acostumbrado a la verborrea de callejón, quiera haber dejado bien en claro las diferencias con Colombia acerca de la denominación de las FARC y su modo de enfrentarlas. ¿Fuerza beligerante? ¿Agrupación terrorista? Lo cierto es que el problema tiene un trasfondo distinto a la violación de soberanía. El asunto es un problema que repercute en toda la región, por la conformación de grupos o bloques que favorecen, o no, a un determinado modelo o juicio y por las consecuencias y evocaciones que se puedan realizar en el futuro. El bloque (en ese orden) Cuba – Venezuela – Ecuador – Bolivia versus el antagonista USA – Colombia – Brasil – Perú. El papel diplomático que tiene desempeñar Perú, va por un buen camino otorgando razón a la no injerencia política, y menos geopolítica de cualquier país, sean las causas que fuesen. Esto se enmarca dentro de la línea de la diplomacia y tiene que ser superada a través de esta, ayudada por la OEA, pero nunca, caer en el despropósito belicista de Chávez. No solo seamos soberanos de un territorio delimitado sino también ejerzamos soberanía de nuestras palabras, recordemos el dicho “somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos”. El origen de esta incitación a la guerra de parte de Chávez es puramente visceral, pero debería tener mucho más cuidado. El gobierno de Venezuela, presidida por el todopoderoso Chávez, tiene mucho que perder si es que llegase a un enfrentamiento bélico. En primer lugar, Colombia supera abismalmente en fuerza militar a Venezuela y a Ecuador juntos, por el mismo ambiente en el que vive. Otro punto favorable para que Chávez deje esa pendencia, es que su país es un desastre. La inflación le ha pasado factura a su economía y su fuerza militar no le da tanto respaldo como para iniciar un conflicto bélico.

Por lo tanto, el asunto de Chávez en el conflicto tiene mucho de necedad como todo lo que sale por su boca malsana. Definitivamente nadie sale beneficiado con un enfrentamiento bélico de ese tipo. Seamos sensatos pues. Todos queremos ver extinguida las huestes terroristas que asolan nuestros aires latinoamericanos pero siempre dentro de la normatividad internacional.

Estamos Bloqueados

Marzo 5, 2008 - One Response

Existen, el día de hoy, ideas expuestas al más anacronismo sesentero. En sí, la frase anacronismo sesentero, que se me acaba de ocurrir ahora, son las ideas que se vivían en los sesenta que ya, en aquellos tiempos, eran pensamientos desfasados y trillados. Sabemos que el absolutismo como medio de gobernación es muy anterior a los sesenta y que en el Perú, y en Latinoamérica, se necesitó, luego de ser independientes del dominio virreinal de España, experimentar que ese modelo traía corrupción y vulneración de los derechos fundamentales de la persona, asignando todo el poder político a una persona sin control ni medida de nadie. En aquellos tiempos, donde la referencia más ubicua era la revolución cubana, los ánimos violentistas y de medias extremas y radicales se tornó algo así como la panacea al mundo dispar e injusto que por entonces habitaba. Esa forma de pensar y sobretodo de actuar se salpicó rápidamente en las distintas mentes promiscuas de injusticia que buscaban algún cambio de por sí beneficioso para las clases.

Ideas comunistas, anarquistas o rojas son vestigios que aún perduran y que se evidencian en circunstancias o personajes inquietantes, por así decirlos. Muy aparte de los remanentes terroristas que hace unos meses ocupaban las primeras planas de los diarios locales con imágenes sangrientas, las acciones disfrazadas de paros y paralizaciones tienen mucho que ver con el sentido comunista de años atrás. El bloquear carreteras, el hacer uso de la violencia y la prepotencia no es sino una forma radical de actuar, sin aceptar algún tipo de negociación, ni mediar la razón. No crean que soy un estúpido caviar que defiende fundamentalistamente el gobierno que en sus verdaderas jurisdicciones y a través de sus distintos organismos gozan de una increíble pasividad y hasta desidia. Eso es cierto, y se podría decir, muy cierto. Pero de ahí a bloquear carreteras, movilizar gente violentamente, azuzar a la población distorsionando la información, exacerbar los ánimos chauvinistas de un modo intolerable es un acto delictivo para el desarrollo y la imagen de un país que avanza como pocos entienden. Los últimos días hemos presenciado paros que en cuestión de segundos se convirtieron en bloqueos de carreteras y que a través de este medio violentista hayan perecido cuatro personas es ya un hecho nefasto. Y más nefasto y desubicado lo del presidente de la república, con su retórica eufemística que todo lo convence, justificando de alguna manera los hechos policiales. Es algo así como decir “Eso les ocurrirá a todos los que osen comportarse belicosamente”. Nada más majadero que eso. Deberían vacarlo por incapacidad intelectual. En fin, y un día después de estos hechos, como planificado por unos o por otros, lo que sucede en el Cuzco. Aún no he tenido la oportunidad de estar en el Cuzco, pero nunca me gustaría estar a unos pasos de distancia de Macchupicchu y luego ver truncado mi intento por una movilización absurda que, al parecer, no comprendieron cuál era el verdadero mensaje. Hablamos de la forma maliciosa como se transmitió la información por quien sabe quién, acerca de la ley de Promoción del Desarrollo Sostenible de Servicios Turísticos, que permite la construcción de hoteles y restaurantes en zonas aledañas a sitios históricos que son patrimonio cultural de la nación. Sabemos que se dijo mucho y exagerado, que se pintó de privatizadora y neoliberal la idea y que en cierto sentido, se desfiguró de la peor manera. Todos, en algún momento, nos hemos encontrado ante personas que están salpicadas de ese chauvinismo inconsciente y paranoico de que el Perú será absorbido por alguna potencia poco a poco, mientras la inversión extranjera se enraíce más en nuestra sociedad y llegado un momento seamos gobernados por gringos, o peor aún por rotos. En cada conversación, sobre todo con señores de costumbres criollas y poco leídas, se habla de esa opción demoniaca y angustiosa. En realidad es recurrente escuchar esos comentarios. Y, pensando de esa manera, me es más fácil entender como nuestros cuzqueños puedan caer blanditos a esas instigaciones que pregonan la idea de que en pleno Macchupicchu uno se pueda comer una Mc Combo BigMac

Y hablábamos de esas ideas y facciones sesgadas hacia la intolerancia y de llevar las cosas de modo brutal con medidas extremistas de resultados mediocres y malsanos. Una vez que las vías de conversación se han terminado es necesario reevaluar la propuesta y ganar la batalla con ideas. Es en vano, y hasta contraproducente, optar por la vía violentista que nos acerca al canibalismo más pueril que nos podamos imaginar. Miles de turistas quedaron bloqueados, miles de extranjeros desprotegidos y atrapados en un país que no es el suyo, pero que de alguna forma concebían como una buena y saludable alternativa de viaje, o vacaciones. Miles de ingresos han sido perdidos siendo los más perjudicados los mismos cuzqueños: las artesanías, los hoteles, los restaurantes.

Toda ley siempre tiene un minúsculo porcentaje de error. Muchas veces ese pequeño porcentaje no radica en el contenido de la misma, sino en la forma de cómo se comunica. Evitemos estos grandes malentendidos comunicando bien a la sociedad acerca de los alcances y restricciones de una ley, y más aún en sectores claves para el desarrollo del país como es el turismo. Evitemos que gente bloqueada de razón tenga motivos para argumentar una postura radicalista que vaya en detrimento del bienestar de la población.