Algunos se preguntarán qué diantres tiene que ver Chávez en el conflicto colombo-ecuatoriano. Pues mucho. Para saber de muchos, Venezuela es más que un aliado político de Ecuador en la región: es su hermano mayor. Como se decía, es muy manoseado que Chávez haya financiado la carrera electoral de Correa, así como de Morales y Ollanta (el último sin éxito), y por eso que se sienta en el derecho de injerir en un tema tan delicado como la violación de territorio ecuatoriano por tropas colombianas. Agreguemos que Hugo Chávez, que no entiende razones y acostumbrado a la verborrea de callejón, quiera haber dejado bien en claro las diferencias con Colombia acerca de la denominación de las FARC y su modo de enfrentarlas. ¿Fuerza beligerante? ¿Agrupación terrorista? Lo cierto es que el problema tiene un trasfondo distinto a la violación de soberanía. El asunto es un problema que repercute en toda la región, por la conformación de grupos o bloques que favorecen, o no, a un determinado modelo o juicio y por las consecuencias y evocaciones que se puedan realizar en el futuro. El bloque (en ese orden) Cuba – Venezuela – Ecuador – Bolivia versus el antagonista USA – Colombia – Brasil – Perú. El papel diplomático que tiene desempeñar Perú, va por un buen camino otorgando razón a la no injerencia política, y menos geopolítica de cualquier país, sean las causas que fuesen. Esto se enmarca dentro de la línea de la diplomacia y tiene que ser superada a través de esta, ayudada por la OEA, pero nunca, caer en el despropósito belicista de Chávez. No solo seamos soberanos de un territorio delimitado sino también ejerzamos soberanía de nuestras palabras, recordemos el dicho “somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos”. El origen de esta incitación a la guerra de parte de Chávez es puramente visceral, pero debería tener mucho más cuidado. El gobierno de Venezuela, presidida por el todopoderoso Chávez, tiene mucho que perder si es que llegase a un enfrentamiento bélico. En primer lugar, Colombia supera abismalmente en fuerza militar a Venezuela y a Ecuador juntos, por el mismo ambiente en el que vive. Otro punto favorable para que Chávez deje esa pendencia, es que su país es un desastre. La inflación le ha pasado factura a su economía y su fuerza militar no le da tanto respaldo como para iniciar un conflicto bélico.
Por lo tanto, el asunto de Chávez en el conflicto tiene mucho de necedad como todo lo que sale por su boca malsana. Definitivamente nadie sale beneficiado con un enfrentamiento bélico de ese tipo. Seamos sensatos pues. Todos queremos ver extinguida las huestes terroristas que asolan nuestros aires latinoamericanos pero siempre dentro de la normatividad internacional.